En corto
Europa parece haber cambiado la jugada ante el avance chino
Autos pequeños, propuestas originales y diseños con personalidad
Para mirar al futuro, Europa vuelve a buscar en su pasado
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En un mercado cada vez más dominado por los fabricantes chinos, las marcas europeas parecen haber encontrado una respuesta en aquello que siempre las hizo diferentes: los autos compactos y su historia.
El pasado Salón de París tuvo un mensaje diferente. En un contexto de declive de los salones tradicionales, con una industria que apuesta cada vez más a presentaciones digitales, o incluso prescinde de ellas, dejó algo interesante para analizar.
Ante la ya conocida expansión de los fabricantes chinos, los europeos parecerían haber cambiado la jugada.

Mirando las novedades de marcas como Citroën, Renault, Peugeot o Fiat, hay un claro denominador común. O mejor dicho, dos.
El primero es volver a invertir en desarrollar productos para segmentos donde los nuevos fabricantes chinos tienen menor presencia. Las marcas emergentes han concentrado sus esfuerzos en segmentos de mayor volumen y rentabilidad, especialmente SUVs medianos y grandes.
Europa, en cambio, ha sido históricamente referente en la fabricación de citycars, y compactos.
El segundo es apelar a la historia. A la tradición, la nostalgia y la herencia. Atributos que las marcas de reciente creación difícilmente puedan replicar, al menos en el corto plazo.

Esa combinación de dimensiones Europa-friendly y nostalgia parece haber marcado buena parte de lo que los que los fabricantes tradicionales llevaron a París.
Claramente, tenemos que empezar por Citroën y su 2CV Concept, una reinterpretación de aquel automóvil que ayudó a poner a Europa sobre ruedas. Con sus 3,76 metros de largo y una estética fiel al original.
Fiat presentó el Multiplay, un claro guiño a la disrupción y modularidad de aquel icónico (me pongo de pie) Multipla de los 90.
Peugeot sorprendió con dos deportivos: el RCZ Vision, un coupé conceptual que revive la esencia del RCZ, y el E-T16 Concept, inspirado en el mítico 205 Turbo 16. Dos maneras de recordar que la marca del león también supo construir automóviles que despertaban pasiones.

Renault les tocó la fibra sensible a los amantes de los clásicos con el Renault 8 Gordini Concept. Y a los no tan clásicos con el E-Space Concept y el nuevo techo panorámico del Twingo. ¿Les dije que quiero uno?
Alfa Romeo, especialista en ilusionar petrolheads, presentó el Cuorerosso, un GT 2+2 con motor V6 biturbo y un diseño que, esperemos, realmente anticipe el futuro de sus próximos lanzamientos.
Más allá de cuánto de todo esto termine llegando a producción, lo interesante es el mensaje que dejan estas presentaciones.

Los fabricantes tradicionales parecen estar dejando de intentar jugar al juego de los chinos, para volver a enfocarse en aquello que históricamente supieron hacer mejor.
Autos pequeños, propuestas originales, diseños con personalidad y una conexión emocional que va bastante más allá de pantallas, autonomía o potencia.
Y también segmentos que, por las particularidades del mercado chino, no resultan tan atractivos para sus fabricantes.
¿Será una estrategia exitosa? El tiempo dirá.
Pero mientras tanto, disfrutemos de ver a las marcas europeas abrir el cajón de su historia para volver a ofrecernos productos diferentes.
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